ESCUCHA ACTIVA

15 febrero, 2011


Uno de los principios fundamentales del arte dramático es que, en escena, tan importante es la actividad de hablar como la de escuchar. Es en la calidad de la escucha, donde un actor o actriz tiene la posibilidad de transmitir al público la magnitud de su presencia escénica. Los actores que se dedican a escuchar la réplica de su compañero de reparto y no solamente a esperar que la boca de éste deje de emitir sonido para entonces hablar ellos, logran mantener en su expresión facial y corporal un grado de implicación emocional que los hace verosímiles. Y eso como público lo notamos porque nuestro cerebro sabe captar perfectamente esa diferencia de intensidad. Por no hablar de la ayuda que supone para los compañeros de reparto, puesto que esa actitud da contenido a la situación, determina la calidad de la relación entre personajes y retroalimenta el saber hacer entre los profesionales para sumar positivamente de cara al resultado final de la escena y de la escenificación entera.

Una de las claves de esa escucha activa, en el caso actoral, se encuentra en que el juego debe estar ocurriendo en presente, evitando la anticipación. Es decir, un actor sabe como acaba la obra que se dispone a representar. Y no solo eso, sino que además es probable que ya la haya representado un número elevado de veces. Por eso tiene que olvidarse de todo aquello que no le ayude a concentrarse en el “aquí y ahora”. Tiene que poner toda su atención en lo que ocurre en escena para que su actuación tenga el grado de intensidad, de implicación que se requiere en todo momento. Darle el valor que la situación demanda para ser verosímil. Además de ser un recurso que le sirve al actor para no caer en la monotonía de su oficio en escena.

En el gran teatro del mundo, la escucha activa es una asignatura pendiente por parte de muchos individuos y sociedades. Creo que sería interesante introducirlo en la misma escuela como actividad formadora. Que ya de pequeños nos iniciáramos en el hábito de distinguir lo que se dice de la manera en qué se dice. Aprender a escuchar al otro y saber valorar qué de positivo tiene sus aportaciones es el primer paso para establecer un diálogo crítico y constructivo. Es una manera de predisponer a las personas a colaborar porque se sienten respetadas, a sumar perspectivas que puedan lograr cosas con un valor añadido que de hacerlo por separado resulta más difícil de conseguir. Este valor añadido puede aplicarse tanto a la construcción social, a un proyecto empresarial, etc…

Por otra parte, los beneficios que la escucha activa nos proporciona a nivel individual son muchas. Entre éstos está que ayuda a focalizar la atención de nuestra mente, enriquece la perspectiva que tenemos de la realidad  y nos predispone a una comunicación enriquecedora que revierte en el fomento de nuestra capacidad imaginativa.

 

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2 comentarios to “ESCUCHA ACTIVA”

  1. Antonia said

    “Quan escoltem algú no només rebem informació d’allò que diu, sinó també de la manera en que ho diu. I, això també és molt important, quan escoltem algú fem que aquesta persona es senti bé. Saps per què? perquè molt poques persones saben escoltar i quan ens trobem amb algú que ho sap fer lavors…….. HI CONFIEM!!!”

    Para que veas que te escuchamos activamente!!

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