PALABRAS SOBRE PALABRAS

10 marzo, 2011

De ellas se nutre nuestro “ego”. Y de ellas depende nuestra interacción con nosotros mismos y con el mundo.

Como dije en la entrada del 30/01/2011, titulada: Homo sapiens sapiens lecturensis; cuántas más palabras podamos usar, más capacitados estaremos para explicarnos a nosotros mismos la realidad que nos envuelve. Aquí, en cambio, pretendo centrarme en el diálogo que establecemos con nosotros mismos, en cómo nos tratamos, al usarlas. Es decir, en la calidad de la relación más que en la cantidad del depósito lingüístico que podamos manejar.

Es necesario que, mentalmente, uno se trate con amor a sí mismo. Y lo es, entre otros motivos, por propia higiene mental y porque repercute en una relación constructiva con el “otro” y con el entorno. Pero esto que, leído en un papel, resulta obvio, necesita de una actitud consciente perseverante para poderlo materializar en la realidad del día a día. Esto es así porque nuestro presente está lastrado por ideas y prejuicios originados en el pasado que nos condicionan la manera de interpretar la realidad, generando sentimientos que refuerzan esas ideas y prejuicios…

¿Cómo se puede tratar con amor uno mismo? Con paciencia, actitud conscientemente positiva y sentido del humor. Y, también, desterrando la terminología absolutista en la construcción de las frases que nos dirigimos a nosotros mismos. Por ejemplo; imaginemos que nos acabamos de dar cuenta de que hemos cometido un error. En lugar de decirnos: “Siempre me pasa igual”, podemos decirnos: “Esta vez me he equivocado. Y en lugar de “soy tonto”, nos podemos decir: “he actuado de manera poco inteligente”. De esta manera mitigaremos considerablemente el sentimiento de culpabilidad, por ejemplo; cosa que nos permitirá emplear nuestra energía mental de manera creativa, aprendiendo de lo sucedido, en lugar de estar lamiéndonos las heridas de manera contraproducente.

Como seres humanos que somos, tenemos la posibilidad de reinterpretarnos a nosotros mismos gracias al lenguaje. Así, es aconsejable acostumbrarse, cuanto antes mejor, a utilizarlo de manera que resulte ser un compañero de viaje alentador, en lugar de uno castigador y castrador. Dedicarnos frases como: “Estoy mejorando mi nivel (sea cuál sea éste) de inglés viendo películas subtituladas”, “Estoy contento/a por estar administrando el (poco o mucho) dinero de que dispongo de manera responsable” y “Hoy me ha quedado un huevo frito estupendo”, es un ejercicio de responsabilidad para con nosotros mismos. Porque como dijo Marco Aurelio: “Nuestras vidas son la obra de nuestros pensamientos”.

 

 

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4 comentarios to “PALABRAS SOBRE PALABRAS”

  1. Izis said

    Hablando de palabras, tienes un gran dominio de ellas, ya que transmites con total claridad y de manera práctica reflexiones que podrían perderse por las ramas de la grandilocuencia…¡ojalá estas reflexiones lleguen a mucha gente, pues hacen mucho bien! Gracias por compartirlas!

    PS: Hablas de “actitud consciente perseverante”.. lo que cuesta esto!:D

  2. Sita Indi said

    ¿Como cuesta? el querernos a nosotros mismos, y alabar lo que hacemos… sobre todo cuando nos han educado en el convencimiento de que los demás son mejores, siempre tienen razón y saben más que tú… es una asignatura pendiente, que tenemos todas las personas mayores.
    Sigue así, tus escritos son buenos y ayudan a muchas personas.

  3. Alguien said

    Boníssim!!
    Procuraré aplicar-m´ho.

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