CAPACIDAD DE ORATORIA

10 abril, 2011

Si el ser humano se distingue del resto de animales, entre otras cosas, por utilizar un lenguaje articulado complejo para comunicarse, entonces es lógico pensar que los humanos que mejor sepan utilizarlo, más provecho sacarán en su relación con el resto de sus congéneres. Y aquí es donde interviene la oratoria, es decir, el arte de hablar de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir. Entendiendo por arte, el conjunto de preceptos y reglas necesarias para poder conseguir dichos efectos sobre el interlocutor o el oyente.

¿Qué es lo que se necesita para poder hablar de manera persuasiva? Lo primero de todo y fundamental, es saber de lo que se habla. Lo siguiente en importancia es creer en aquello de lo que se habla.

¿Se puede ser persuasivo si uno no se cree lo que está diciendo? No es fácil pero se puede. Los actores lo hacen y algun@s que no son actores, también. Hay que expresarse de tal manera como si lo que se dice fuera cierto. Para engañar a los demás de manera persuasiva antes hay que autoengañarse.

Pero centrémonos en el caso de una persona honesta que sabe de lo que habla y cree en aquello de lo que habla. ¿Qué más necesita para ser persuasiva? Estructurar la argumentación, teniendo en cuenta una serie de cuestiones: ¿qué es exactamente aquello que se quiere explicar?, ¿qué ideas clave han de ser asimiladas por el interlocutor u oyente?, ¿a quién va dirigido? Esta última cuestión determina el nivel de lenguaje a utilizar. No es lo mismo comunicar ante una audiencia especializada o no. Aunque en cualquier caso ha de ser entendedor.

Pienso que el principal factor que determina el que una persona se haga entender, es su voluntad de querer hacerse entender. Por eso, a parte de utilizar un registro de lenguaje asequible al común de los mortales, ilustrará con ejemplos aquello que propone o explica. Ejemplos que deberán despertar la imaginación y la identificación emocional de quien le escucha. Además repetirá en diversas ocasiones la idea central de su discurso, su tesis. Y no la perderá de vista en ningún momento para poder retornar a ella cuando haya dado un rodeo, y/o hacer confluir toda la argumentación en ella.

Ser persuasivo ante un interlocutor o un auditorio, requiere de una voluntad de comunicar de manera clara un contenido y un esfuerzo de estructuración de dicho contenido para transmitir la idea que se quiere transmitir. Se es persuasivo, entre otras cosas, porque el receptor del mensaje recibe seguridad en aquel que habla respecto de lo que habla.

La capacidad de oratoria es directamente proporcional, es decir, se incrementa cuanto más depósito de lenguaje se tiene en la memoria. Para ello el ejercicio de la lectura es imprescindible (ver entrada del 30/01/2011 homo-sapiens-sapiens-“lecturensis”)

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