ESTRÉS CONTRAPRODUCENTE

15 mayo, 2011

El estrés desencadena un proceso fisiológico que es muy útil ante una situación en la que nuestra supervivencia está comprometida de manera inmediata. Por  ejemplo, cuando vemos que a cincuenta metros de distancia se dirige hacia nosotros una jauría de perros asesinos. Lo que ya no es útil ni saludable es cuando dicho proceso está causado por un estrés que tiene una causa subjetiva desconectada de la realidad inmediata. Por ejemplo, cuando pensamos en si vamos a tener trabajo dentro de diez años, si la superpoblación  hará imposible la vida en el planeta dentro de doscientos o de si alguna vez seremos atacados por una jauría de perros asesinos. Este tipo de estrés generado “a distancia” en el espacio-tiempo es propio de un primate como el ser humano. Es decir, el ser humano es el único primate capaz de amargarse la vida con el pensamiento.

Este estrés puede tornarse crónico si este tipo de pensamientos son habituales. Y las repercusiones sobre el organismo son nefastas. Parece ser que la interacción entre el neocórtex cerebral, el sistema límbico y el hipotálamo producen en exceso una sustancia química que recubre las células de Langerhans que están relacionadas con el sistema inmune. El resultado es que el organismo es más propenso a coger infecciones y a desarrollar determinados tipos de cáncer. De la misma manera que la tristeza y la ansiedad pueden alterar la regulación de las hormonas sexuales produciendo cambios en el impulso sexual y variaciones en el ciclo menstrual.

Pero tengo una buena noticia que darles. Los seres humanos somos unos primates que tenemos la capacidad de no pensar. Así es; no pensar es la manera más eficaz de vaciar nuestra mente de pensamientos tóxicos y reeducarla para una vida más feliz. Esto lo entendieron hace muuuuucho tiempo los monjes budistas zen y entre otras perlas, han proporcionado a la humanidad, la técnica de la meditación. Es cuestión de práctica. Hay que tener ganas y ser constante para que sus efectos positivos se manifiesten.

Les animo a sentarse sobre un cojín con las piernas cruzadas sobre el suelo de manera que puedan mantener la columna recta, mirando de cara la pared. Concéntrese en la respiración mientras miran fijamente un punto de la pared. Inspiren en cinco segundos, aguanten la respiración tres y espiren con la boca entreabierta otros cinco. Y así sucesivamente. Cuando les asalten las imágenes y los pensamientos, no se recreen en ellos, déjenlos pasar. Con la práctica irán dejando la mente en blanco. Y su calidad de vida cambiará.

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Una respuesta to “ESTRÉS CONTRAPRODUCENTE”

  1. Sita Indi said

    Se a constatado, el el autentico cambio, tanto mental, emocional, físico, hormonal,etc. Lo puede dar la meditación.
    Cuesta el hacerlo, pero todos tendriamos que aprender a adquirir esta disciplina. Grácias, por recordarlo

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