LAS PALABRAS DICHAS

20 julio, 2011

 

 

Se dice que: “las palabras se las lleva el viento”. Pero el viento que ha de soplar para llevarse de nuestra mente según qué palabras, debe tener categoría de huracán. ¿Quién de ustedes no se ha encontrado con la situación en que alguien le dice: “una vez me dijiste”… ¿Quién de ustedes no se acuerda de algo que le dijo alguien que le marcó de por vida? ¿Quién de ustedes no ha modificado una relación con alguien, a partir de algo dicho en un momento concreto del espacio-tiempo?

Aquello que se nos dice queda registrado en nuestra mente para bien o para mal.

Recientes investigaciones en neurociencia, afirman que para que la mente borre los efectos de un comentario destructivo, hace falta un buen puñado de comentarios constructivos que compensen el anterior.

El uso del  lenguaje no es neutro.

Hay que tener mucho cuidado con aquello que se dice, pero sobretodo hay que tener mucho, pero que mucho, cuidado con la manera en que se dice. Gracias al lenguaje tenemos la oportunidad de construir a nuestro alrededor todo un conjunto de relaciones constructivas, de hacer que las personas que están a nuestro alrededor tengan ganas de participar en nuestros proyectos, al nivel que sea, porque hacemos que se sientan bien a nuestro lado. Esto sirve para todo tipo de relaciones interpersonales.

 

No se trata de mostrar una enorme sonrisa en todo momento, hacerse el simpático o ser un adulador. De lo que se trata es de ser conscientes de que de la misma manera que nos afecta a nosotros aquello que nos dicen y de la manera que nos lo dicen, también tenemos la capacidad de afectar a los demás. Se trata de respetar y reconocer. A nosotros mismos y a los demás. A nosotros mismos para ser emocionalmente más sólidos ante comentarios recibidos, saber extraer la parte positiva que nos ayude a mejorar y poner límites a aquellas personas que convenga.  Y respetar y reconocer a los demás porque es una manera inteligente de crearnos una red de relaciones constructivas y saludables.

El uso que hacemos del lenguaje, crea nuestro mundo. Vale la pena que en ese mundo tenga cabida la belleza.

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2 comentarios to “LAS PALABRAS DICHAS”

  1. Tere said

    En un curso de “habilidades sociales” aprendi que hay que decir las cosas que nos agreden de los demás, pero con respeto. Sin acusaciones, exponiendo lo que, de su actuación, nos hace sentir mal y pedir que en lo sucesivo, a ser posible aquéllo no se repita.
    Hacerlo asi, puede ayudar a que nuestro lenguaje no sea hiriente, sino sereno y no por eso deja de ser claro.
    Esto es lo propio cuando trabajamos por adquirir una sana autoestima personal.

  2. Izis said

    gran verdad, gracias por compartir con palabras que “llegan” y se entienden reflexiones y análisis de conceptos fundamentales, como este, la importancia del lenguaje en la construcción de nuestro mundo y nuestras relaciones…
    “Respetar, reconocer”, conceptos que se olvidan y son básicos para una vida emocional sana… tendrían que enseñarnos todo esto desde el instituto, asignaturas de “habilidades sociales” (como se ha dicho en el post anterior),¡sería realmente útil!

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