LA INEFICIENCIA ES LA MADRE DE LA DECADENCIA

25 agosto, 2011

Admiro a la gente eficiente. Toda ciudad tendría que tener un monumento al “ciudadano eficiente desconocido” y el Ministerio de Medio Ambiente los debería proteger… porque son una especie biológica amenazada. ¡Qué experiencia tan agradable cuando te encuentras con uno de estos seres! ¡Cómo queda grabada a fuego en la memoria! Y es que una persona que tiene el firme propósito de facilitar la vida al prójimo poniendo al servicio de éste su conocimiento y su saber hacer, eso… eso… ¡es la excepción y no la regla!

Semanas atrás pagué la factura de un restaurante con tarjeta y me cobraron el importe dos veces. Tardaron nueve días en hacerme el ingreso de devolución. Poco después estuve yendo y viniendo de una sucursal bancaria a otra porque no aparecía una tarjeta de débito que mi esposa había solicitado. La tarjeta finalmente apareció en la primera sucursal y en el sitio donde el primer empleado había buscado…

Estos hechos me llevaron a reflexionar sobre el número de actos de ineficiencia que se dan en este país en un solo día. De cómo afecta al bienestar de los ciudadanos y al propio desarrollo de la nación. Supongo que ustedes también se lo han preguntado en alguna ocasión.

Los individuos tenemos la responsabilidad para con nosotros y nuestra  sociedad, de ser eficientes. Es la manera que tenemos de evitar la decadencia en sus distintas manifestaciones. Y esa responsabilidad afecta evidentemente a las organizaciones.

Ser eficiente implica una voluntad activa. Un compromiso con aquello que se hace. Ser eficiente proporciona sentido a aquello que hacemos. Un sentido constructivo que afecta positivamente a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Nos define como personas capaces de, no sólo hacer bien lo que nos proponemos sino de mejorar lo que ya sabemos hacer. El valor de la eficiencia impregna de excelencia el proceso y el resultado. Y sus efectos repercuten en los demás. ¿Se imaginan la belleza de un mundo en el que este valor esté extendido en la consciencia individual y colectiva como guía en el obrar?, ¿una sociedad en el que la eficiencia sea la regla y no la excepción?

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Una respuesta to “LA INEFICIENCIA ES LA MADRE DE LA DECADENCIA”

  1. gemma said

    Pienso que, tal vez, lo más importante es la actitud de querer hacer las cosas lo mejor posible. De ejercer una prosocialidad consciente. A veces, peró, los resultados no estan al alcance de las expectativas. Y hay que rebajarlas porque sinó podemos estar expuestos a abandonarnos y ser cada vez más ineficientes.
    ¿Que podemos hacer cuándo se nos adueña la imprefección? Nuestros actos son, a parte de ejecutables a eficaz precisión, fruto de nuestra circumstáncia más immediata, de nuestro estado emocional presente. Somos, aunque no nos guste, sensibles a nuestros antecedentes. Somos: humanamente imperfectos. !Amén!

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