PERFECCIONAR MIENTRAS SE HACE

14 noviembre, 2011

 

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche afirmó que la pérdida considerable de visión y la jaqueca que padeció fue lo que le salvó de la “libritis”. Así fue como Nietzsche dejó de leer compulsivamente para ocuparse en escribir lo que llevaba dentro y de esta manera convertirse en uno de los autores más influyentes del pensamiento occidental del siglo XX.

El “virus del Perfeccionismo” existe y hay evitar que nos inmovilice. Debemos estar alerta a sus posibles síntomas para poder adoptar una actitud que propicie que nuestro potencial (conocimientos, habilidades, competencias…) acabe tomando una forma concreta que nos beneficie a nosotros y a nuestro entorno. Pienso que acumular saber sin darle salida puede ser fuente de insatisfacción personal; además de impedir que contribuyamos en beneficio de la sociedad.

El perfeccionamiento es un proceso no un estado. Esto quiere decir que ante cualquier proyecto que emprendamos, éste se irá corrigiendo, modificando conforme lo vayamos desarrollando e implementando. La experiencia, y sólo ésta, puede aportar una serie de variables que nos ayudarán a conformar el camino hacia nuestro objetivo.

Si esperamos a dar el primer paso hasta tener el sentimiento de que lo sabemos o controlamos “todo”… es probable que no empecemos nunca. Es probable que nos invada una sensación de frustración, incluso de indignación y puede que de culpabilidad cuando sepamos de otra persona, a quien consideramos igual o menos preparada que nosotros, haciendo las cosas que queremos hacer y teniendo el reconocimiento de los demás. Si queremos hacer algo debemos substituir el pensamiento: “hay que controlarlo “todo” antes de empezar”, por: “haciendo se aprende y se perfeccionan las cosas”.

Pienso que uno de los factores que impiden que las personas no acabemos de dar el paso para hacer algo para lo que estamos perfectamente capacitados es el miedo a la incertidumbre. Para sobreponernos a este sentimiento podemos interiorizar el pensamiento que solamente haciendo la podremos disipar. Y disiparemos la más inmediata, porque como dijo Heráclito siglos atrás: “todo fluye, nada permanece”; es decir que la incertidumbre siempre nos acompañará en todos los ámbitos de nuestra existencia. Un segundo factor está en el hecho de que  pasar del plano mental al plano de la acción cuesta. Y cuesta porque en el plano de la acción lo que hacemos repercute en el entorno. Tiene consecuencias. Tanto positivas como negativas. Dar el paso nos reportará momentos de alegría pero también de sufrimiento. Para afrontar esto de manera enriquecedora es necesaria cierta habilidad en la autorregulación emocional. Para ello tenemos la opción de escribir en un cuaderno las emociones y sentimientos que vamos experimentando. Cuando los leamos, con la perspectiva, sacaremos conclusiones que nos permitirán interiorizar pensamientos que nos facilitarán nuestra interacción presente y planteamientos futuros. Un tercer factor que puede estar impidiendo el dar el paso es estar subyugado a un pensamiento que afecta a la autoestima y que nos dice: “¿dónde vas tú?”. Pensamiento al que podemos responder con un: “¿y por qué no?” o  “voy donde yo decido ir”.

Seguro que tenemos cosas valiosas con las que contribuir a este mundo. ¡Hagamos el esfuerzo por compartirlas! ¡Tirémonos a la piscina!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: