CAPEAR EL TEMPORAL CON DIGNIDAD

23 enero, 2012

 

 

Puede que haya hecho referencia a ello anteriormente. Si es así, disculpen ustedes. Pero mi admiración por la persona a la que seguidamente me voy a referir, su ejemplo de vida, no se ha borrado de mi mente con el paso del tiempo. Muy al contrario. En un momento de difícil coyuntura económica y social como el que estamos viviendo, esta persona, es para mí, más que nunca, un ejemplo a seguir. Se trata de la mujer que limpiaba y ayudaba en diversas tareas domésticas en casa de mi tía.

Mujer analfabeta, enviudó a temprana edad y crió a cinco hijos, dos de los cuales fueron víctimas de su pasión por la heroína. Se lo pueden imaginar…

Esta mujer aguantó carros y carretas y con entereza, honradez, esfuerzo, paciencia, lágrimas y una sonrisa en el alma. Hoy vive su modesta jubilación con mejor aspecto que nunca. La dignidad se refleja en su rostro.

La recuerdo como una mujer que no se daba ningún capricho. Jamás le vi con una ropa que llamara la atención, jamás con una pintura que enmascarara la humildad de su rostro, jamás con algo que no fuera lo estrictamente necesario. La recuerdo como una persona educada, trabajadora eficiente y responsable. Una persona que no se recreaba en su desgracia y que te abría la puerta de casa de mi tía con una sonrisa sincera en el rostro. Una persona a la que te alegrabas de ver, una persona que se hacía querer.

 

¿Pensó alguna vez que viviría un momento dulce como el que ahora está viviendo? No lo sé. Pero lo que está claro es que, si uno se lo propone y tiene paciencia, acaba propiciando una situación mejor.

Ella jamás dejó que las circunstancias pudieran con su equilibrio mental. No era culpable de no haber ido a la escuela, no lo era por haberse quedado viuda, tampoco de la pulsión destructiva de sus hijos. Ella era una persona de bien que lo único que pretendía hacer era lo que mejor sabía hacer: ganarse honradamente el pan con el sudor de su frente. Ella jamás descuidó su trabajo. Era una excelente trabajadora del hogar. Y cuando digo excelente quiero decir que se forjó una reputación que le garantizó siempre el trabajo. En algunos casos estuvo décadas al servicio del mismo hogar. La gente podía confiar en ella en todos los sentidos. Su marca personal estaba sólidamente fundamentada en los hechos. Se había ganado el reconocimiento de los demás.

Su historia me motiva. A vivir en presente la vida que tengo y no desvivirme pensando en la vida que no tengo. A asumir que el futuro hay que labrarlo en el presente paso a paso, con paciencia y tenacidad. Que el tiempo acaba poniendo a cada cual en su sitio. Que hay que levantarse teniendo objetivos que nos aporten dignidad para no perder el equilibrio. Y que no hay mal que cien años dure.

¡Ánimos! Es tiempo de temporal y hay que capearlo. Con todas nuestras ganas. Con dignidad. Que no puedan con nosotros. Las oportunidades existen. Y hay que estar listos para aprovecharlas pero también las debemos propiciar.

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Una respuesta to “CAPEAR EL TEMPORAL CON DIGNIDAD”

  1. Sita indi said

    Me has emocionado. No sé si la Sra. Josefa llegará a leer nunca esto, es posible que no, peró es el mejor homenaje se le
    puede hacer a una persona que lo ha dado siempre todo por los demás, sobre todo por sus hijos.
    Grácias

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