LA CAPACIDAD CREADORA DEL LENGUAJE

2 abril, 2012

Friedrich Nietzsche posibilitó una interpretación del lenguaje, desarrollada y consolidada a lo largo del siglo XX, que se apartaba de la que venía siendo hegemónica desde los tiempos de Sócrates. Tuvieron que pasar muchos siglos para asumir que el lenguaje no solo nos permite hablar “sobre” las cosas, describir la realidad sino que el lenguaje crea realidades, hace que las cosas sucedan. El lenguaje es acción.

El uso del lenguaje que hacemos tiene consecuencias. Lo que decimos y cómo lo decimos o aquello que callamos abre o cierra posibilidades para nosotros mismos y para los demás. Tenemos la capacidad de modelar el futuro, modelar nuestra identidad y el mundo en que vivimos. Mediante el lenguaje podemos proponer cosas, coordinar las acciones necesarias para que las propuestas puedan realizarse… Una vez realizadas podemos reflexionar (utilizando el lenguaje) y aprender sobre lo que hemos hecho y de la manera en que lo hemos hecho.

Un aspecto que quiero destacar aquí es la capacidad que tiene el lenguaje, el uso que hacemos de él, para construir nuestra identidad. Esta construcción tiene dos direcciones.

Una de ellas es hacia el interior. Según nos hablemos a nosotros mismos, nos viviremos de una marera u otra y el mundo que percibamos será uno u otro. Por ejemplo, tras no conseguir un objetivo,  podemos establecer distintos diálogos interiores: “soy un negado”, “no sé ni por qué lo intento”, “está claro que es imposible”… es uno de ellos. Otro posible es: “esta vez no lo he conseguido”, “¿qué debo cambiar para conseguirlo en el próximo intento?”. El primer diálogo interior nos hace vivir como un estado de cosas dadas que no puede ser modificado. Nos limita y limita nuestra capacidad de acción en el mundo. En cambio el segundo nos hace vivir como estando en continuo proceso y con capacidad para encontrar la manera más óptima de adaptarnos al entorno.

La otra dirección es hacia el exterior. Tiene que ver con la manera en que los demás nos perciben. Por una parte está el hecho de que según lo que digamos y/o la manera en que lo digamos, aquellos que nos escuchan nos percibirán de una manera u otra. Estableceremos con ellos un tipo de relación u otra.

Por otra parte quiero destacar la interpretación que afirma que no tenemos un tipo de conversaciones según la relación que tenemos con alguien. Sino que tenemos un tipo de relación según las conversaciones que tenemos con este alguien. Esto es importante tenerlo en cuenta porque nos dice que las relaciones son procesos no son estados de cosas. Por lo tanto si, por ejemplo, con nuestra pareja dejamos de tener ciertas conversaciones, de comunicar ciertas cosas, de proponer ámbitos de participación conjunta, etc… la relación que tenemos se verá modificada inevitablemente.

El lenguaje es una herramienta activa que permite proporcionarnos sentido como seres humanos que estamos en este mundo.

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