SOBRE EL RESENTIMIENTO

9 abril, 2012

 

El resentimiento es uno de los estados de ánimo más perniciosos en el que podamos instalarnos. La alegría y la felicidad verdadera no tiene cabida en aquellas personas que viven con resentimiento.

El resentimiento se sustenta en un discurso que interpreta que hemos sido víctimas de una acción injusta. Teníamos derecho a conseguir algo que nos ha sido negado o a conseguir algo mejor de lo obtenido. Este discurso también lleva asociado el juicio de que una persona o grupo de personas, etc…, nos vetó el poder conseguir aquello que legítimamente nos pertenecía. Es decir, señalamos a un tercero como responsable de la injusticia. Todo ello lleva asociada una declaración de venganza: aquél o aquellos a quienes hacemos responsables de la injusticia recibida, pagarán por ello.

Los efectos perniciosos de vivir instalados en el resentimiento son varios. Uno de ellos es que limita nuestra capacidad de acción. El peso del pasado lastra la vivencia del presente y estrecha las posibilidades del futuro en tanto que interpretamos que seguiremos siendo víctimas de un trato injusto. Otro efecto funesto es que nos arrebata la libertad en el sentido de que vivimos dependientes a nivel emocional de la persona o personas que cometieron injusticia para con nosotros. El odio hacia el otro y la sed  de venganza se convierten en guía de nuestra existencia.

A diferencia de la ira, el resentimiento crece en silencio. En la impotencia de pensar que hemos sido víctimas de una acción injusta y que no tenemos la capacidad de poder cambiar la situación, ni siquiera de poder expresar nuestra ira. Pero tenemos la posibilidad de superar este esclavizante estado de ánimo.

Una manera de superarlo es mediante la aceptación de los hechos consumados. Aceptando que no es posible cambiar el pasado. Esto nos coloca en el camino de poder transformar el futuro.

Otra manera es repensando el fundamento de nuestro juicio. Examinando de nuevo la situación, nuestro obrar, el del otro… Y constatar si cabe otra posible interpretación de lo ocurrido.

En el caso de estar convencidos de ser víctimas de la injusticia de terceros, tenemos la posibilidad de efectuar una reclamación. Que es distinta a una queja o recriminación, puesto que en este caso lo que se da es rienda suelta a la ira con lo que podemos deteriorar la comunicación o la relación con el otro.

La reclamación, empieza creando el contexto para la conversación del reclamo: (“Tengo que hacerte un reclamo.”), sigue advirtiendo al oyente del carácter de la conversación que se inicia: (“Me prometiste que acabarías el trabajo en una semana. No lo has cumplido y por ello me he visto perjudicad@.)” A partir de aquí se entra en el núcleo del reclamo: a) declarando el perjuicio sufrido (“Me he visto obligad@ a cancelar la inauguración del local y mi reputación se ha visto afectada.”), b) declara la responsabilidad de quien no cumplió (“Te hago responsable de estos perjuicios.”) y c) procede a pedir una compensación (“Como forma de asumir tu responsabilidad te pido a cambio X”.)

Si el interlocutor acepta nuestra argumentación y la reparación, el resentimiento se disuelve y cerramos el reclamo con un “Gracias”. Si no acepta la reparación pedemos negociarla, si no acepta nuestra argumentación tendremos la oportunidad de ver su punto de vista, su honestidad o falta de ella, si entendimos una cosa distinta cuando se estableció la promesa, compromiso…, tendremos la oportunidad de replantear nuestra relación con el otro, declararla clausurada… Pase lo que pase habremos tenido la oportunidad de cerrar una conversación privada de la que se nutría nuestro resentimiento.

Cuando el daño recibido está fundamentado y no puede ser reparado por el otro nos queda la declaración de perdón para cerrar la conversación abierta en el pasado.

Es vital cerrar este tipo de conversaciones. El resentimiento envenena nuestra existencia. La manera de interpretar la realidad y de interactuar con los que nos rodean y nuestro entorno.

Les recomiendo la lectura del libro: Ontología del lenguaje de Rafael Echeverría.

Anuncios

Una respuesta to “SOBRE EL RESENTIMIENTO”

  1. Angeles Montes said

    Me gusta. La exposición es muy sincera y fácil de entender. Hace pensar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: