¿CÓMO LLEGAR AL CEREBRO EMOCIONAL DEL OTRO?

3 diciembre, 2012

 

 

El español Juan Verde, coordinador internacional de la campaña de reelección de Barack Obama, resumió en una frase lo aprendido a lo largo de su exitosa carrera: “La gente no recuerda lo que dijiste, solo cómo la hiciste sentir”.

La neurociencia nos enseña que somos seres emocionales tanto o más que racionales. Nuestro cerebro emocional, la parte límbica, es el magma, el sustrato que determina en gran parte la manera en que interpretamos la realidad, nuestros sentimientos, estados de ánimo, etc… Y todo ello de manera automática, inconsciente… El neocórtex, la parte evolutiva más reciente del cerebro, nos permite tomar conciencia de nuestros sentimientos, reacciones emocionales…, analizarlas y tomar decisiones, calculando los pros y los contras. Es por esto que si un orador es capaz de conectar con el cerebro emocional de su audiencia dejará una huella más duradera, incluso imborrable, que si solo conecta con su cerebro racional.

De lo que se trata es de presentar aquello que queremos decir de tal manera que consigamos emocionar a aquellos que nos escuchan.  Ese es el objetivo principal. Y sirve para cualquier tipo de discurso, presentación, intervención puntual, espontánea…

Sin ir más lejos esta semana escuché a un presentador de televisión que para dar a conocer los tres finalistas al premio “balón de oro” de fútbol dijo lo siguiente: “Un argentino, un español y un portugués… Esto que pude parecer el inicio de un chiste son las nacionalidades de los tres finalistas al “balón de oro” 2013: Leo Messi, Andrés Iniesta y Cristiano Ronaldo”. ¡Me encantó!  Por su creatividad y buen humor. ¡Me hizo sonreir! Mi apreciación de la profesionalidad del  presentador fue muy favorable.

Utilizar el humor es una manera muy poderosa de preparar la mente alguien para, acto seguido, darle una información importante, incluso dramática. Es la manera de asegurarnos que esa información le quedará gravada más profundamente que si le damos unos datos o unos argumentos sobre la realidad de una situación sin más.

Otra manera de poder emocionar a la audiencia es explicando experiencias propias. La narración de estas vivencias estará cargada de emoción puesto las vivimos en primera persona. Nuestra capacidad de dar detalles, nuestra entonación, la intensidad de nuestra mirada, nuestra gestualidad estará cargada de sentido y conectada con nuestros sentimientos. Y por este motivo aquellos que nos escuchen empatizarán con nosotros a lo largo del recorrido emocional que les propondrá la narración.

La retórica, por otra parte, es una fuente de herramientas que nos ayudan a conseguir captar la atención de la audiencia y emocionarla. Recuerdo que en una ocasión introduje el concepto de la motivación con una definición tras la cual utilicé una comparación. Es decir, reforcé con un lenguaje visual el entendimiento de un concepto expresado en un lenguaje conceptual. Lo que dije fue lo siguiente: “La motivación es como la rueda de recambio de un coche. Si no la llevas cuando pinchas o te quedas tirado o como continúes tu coche puede acabar muy mal”.

Diversos son los caminos de hacer que aquello que tengamos que decir se graven en la memoria de nuestra audiencia o nuestros interlocutores. Debemos explorarlas y ponerlas en práctica. Nuestro objetivo como oradores, interlocutores válidos,… es llegar al cerebro emocional del otro. Porque en caso contrario estamos condenados a que nuestras palabras caigan en saco roto.

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