SABER REACCIONAR A TIEMPO

29 abril, 2013

Barcelona v Malaga - La Liga

 

Saber reaccionar a tiempo, llevado al extremo, significa el poder seguir viviendo en lugar de estar muerto. A nivel de oratoria significa el poder evitar una pérdida de credibilidad a causa de la mala intención del discurso de un tercero hacia nosotros. Así que hoy y aquí quiero referirme a cómo salir airosos de ese tipo de situaciones.

¡Ante todo mucha calma! Evitemos ser secuestrados emocionalmente por la ira. La ira no deja pensar con claridad y es fácil el perder la dignidad, la compostura. La ira nos puede llevar a reaccionar con agresividad y hacer que perdamos la oportunidad de dar una lección moral a nuestro interlocutor. Además de perder la oportunidad de  ganarnos la simpatía de los testigos en caso que la afrenta haya tenido lugar en público.

Les pondré un ejemplo que me explicaron recientemente. El contexto era una reunión de ciclo de delegados de venta de una multinacional farmacéutica. Uno de los delegados estaba haciendo una presentación. Al inicio de todo dio las gracias a sus compañeros por la información que le habían facilitado para elaborarla. En el turno de preguntas alguien preguntó si había estudios sobre uno de los puntos que acababa de exponer. Él respondió que no y lo corroboró su jefe de zona. En ese momento se levantó un delegado que tiene fama de “trepa”, de “maquiavélico” y al que sus compañeros le hacen el vacío y afirmó: “te equivocas existen setenta estudios”. Se hizo el silencio. Y el atónito conferenciante respondió: “bien, ya nos los mostrarás” y dio paso a otra pregunta.

¡Qué oportunidad desaprovecharon tanto el delegado como el jefe de zona para poner a ese personaje insolidario en su sitio!

¿Cómo podía haber reaccionado el delegado? Imagínenselo con una expresión de divertida sorpresa. Imaginen que entonces dice pausadamente: “¡muy interesante tu aportación! ¡lástima que no consideraras oportuno enviarme una información tan valiosa para mi presentación!,¡espero que en el futuro colabores conmigo al igual que han hecho el resto de los compañeros!

¿Cómo podía haber reaccionado el jefe de zona? Imagínenselo con una expresión de seguridad, de calma, diciendo: “¡muy interesante tu aportación! ¡te importa volverla a repetir por si hay alguien en esta sala que se ha perdido lo que acabas de decir?” Tras la repetición el jefe de zona le da las gracias y dice  “Al principio de la presentación tu compañero ha dado las gracias por la colaboración recibida. Está claro que tú no le has proporcionado una información valiosa. En este proyecto el espíritu de equipo es muy importante y situaciones como la que acaba de producirse son un cáncer para la salud del equipo. Confío que en adelante tendrás muy presente la importancia de favorecer la salud del equipo. Y esto que sirva para todos.”

Saber reaccionar a tiempo y de manera calmada ante las afrentas que recibimos es una habilidad que facilita nuestra interacción familiar, social y profesional. No solo tenemos el derecho, también tenemos el deber de no permitir que los demás intenten pasar por encima nuestro para conseguir sus objetivos.

Conviene construir nuestra autoestima desde el respeto por el otro y el hacernos respetar por el otro. Por este motivo no nos conviene (ni a la sociedad tampoco) que personajes como el anterior descrito campen a sus anchas metiendo goles a la buena gente al encontrar por respuesta a sus agresiones un desconcierto silencioso.

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4 comentarios to “SABER REACCIONAR A TIEMPO”

  1. antonio said

    Gracias de nuevo Oscar, cada día superándote!

  2. Muy buena aportación, Óscar!! Como tú dices, si tú tienes una información valiosa que aportar, es mucho mejor, incluso para ti, facilitársela al presentador con antelación. Posteriormente, el presentador te lo agradecerá públicamente durante la presentación “agradezco especialmente a mi compañero X los datos de estos estudios” y los dos quedaréis bien.
    Mejorará tu relación con el presentador y de cara a tu propia imagen, sale más reforzada si tu compañero te “pone una medalla” en público que si te la pones tú mismo.

    • ¡Gracias Jesús por tu comentario! Tienes toda la razón. Se gana mucho más actuando generosamente que egoístamente. ¡Todo el mundo gana! Si no eres una especie de psicópata, cuando alguien se porta bien contigo, tú te portas bien con esa persona. Y esa sinergia hace que se puedan conseguir cosas que resultan imposible en caso contrario. En la empresa creo necesario fomentar de manera efectiva esta actitud; al igual que en la familia y la escuela. Abrazo.

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