PENSAR DE MANERA BENEFICIOSA

8 julio, 2013

marco mental

 

 

El uso racional de la inteligencia es indispensable para nuestra adaptación al entorno y nuestra relación con los demás. En otras palabras, es indispensable para nuestra supervivencia.

Hoy quiero comentarles un aspecto fundamental de ese uso racional de la inteligencia que tiene que ver con nuestras creencias. Es decir, modelos o marcos mentales que determinan nuestra manera de pensar y, como consecuencia, nuestra manera de actuar.

En concreto quiero hacer referencia a aquellas que Aaron Beck (psiquiatra fundador de la terapia cognitiva) llama creencias patológicas y que otros autores, a los que me uno, llaman creencias tóxicas. Éstas tienen unos elementos comunes:

  1. Son inferencias arbitrarias.  Llegan a conclusiones muy firmes, sin evidencias que las apoyen. “Si no gano mucho dinero, seré un fracasado”.
  1. Usan una abstracción selectiva. Valoran una experiencia centrándose en un detalle específico, e ignorando otros más relevantes. “He vuelto a olvidarme las llaves. No hago nada a derechas”.
  1. Generalizan excesivamente. Pasan de un caso particular a una creencia general. “Juana no ha llamado por teléfono. Nadie me querrá nunca.”
  1. Magnifican o minimizan. Aumentan la magnitud de los acontecimientos perjudiciales y disminuyen los que podrían enorgullecerse. “Haber suspendido el examen demuestra que soy tonto, un negado”. “Haber sacado un sobresaliente en el examen fue cuestión de suerte”.
  2. Provocan pensamientos absolutistas y dicotómicos. Animan a clasificar todas las experiencias en dos categorías opuestas y absolutas, adjudicándose la negativa: “Todo lo hago mal”, “No le importo a nadie”.

Estas creencias son hábitos contraídos, como señala el filósofo Juan Antonio Marina en su libro: La inteligencia fracasada. Esto quiere decir que han sido aprendidos. Y por lo tanto pueden ser desaprendidas para dar cabida, con paciencia y tesón, a otras creencias que nos sean más beneficiosas. Es decir, que nos hagan la existencia más gratificante, más feliz.

Como dice Marina en su libro: “Estas creencias son hábitos contraídos que operan a escondidas desde la memoria, produciendo graves sesgos en la evaluación sentimental. Ponerlas en claro y cambiarlas es el buen camino”.

Estemos atentos a nuestros sentimientos. A las cosas que nos decimos, a cómo interpretamos la realidad. Facilitémonos la interpretación que nos permita ser más felices.

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