POTENCIAR LA CLARIDAD DE NUESTRO DISCURSO

15 julio, 2013

 

 

En alguna ocasión me he referido a la ventaja que supone el tener memorizado el discurso o la presentación que tenemos que hacer. Puesto que nos permite interactuar con nuestro público de una manera más fluida.

Hoy quiero referirme aquí a la importancia de la claridad en la dicción. Es decir, a la importancia de articular debidamente las palabras y de hacer las pausas ortográficas necesarias para que se entienda perfectamente lo que decimos y el sentido que queremos transmitir.

Porque si esto no ocurre le estamos dando una excusa a nuestro público para que “desconecte” y pase de nosotros. ¡Incluso nos lo podemos poner en contra nuestra! Porque no hay cosa que más fastidie que estar interesado en algo y que la persona que se supone que te ha de aportar ese algo, no sea consciente de que no se hace entender. Personalmente “odio” a los actores y oradores que no saben articular su texto y rompen la unidad de sentido con una puntuación ortográfica incorrecta.

¿Qué podemos hacer para mejorar la articulación una vez tenemos el discurso aprendido?

Lo que vamos a hacer es “masticar” el texto. ¿Qué significa esto? Significa que pronunciaremos el texto despacio. Intentando intensificar el sonido de las consonantes. Es muy importante que pronunciemos las consonantes, porque es lo que le da musicalidad al texto.

Al decir las palabras podemos repetir aquellas consonantes que acostumbramos a enfatizar menos o simplemente las omitimos. Así por ejemplo podemos repetir:     sa-lud-lud-lud y así evitar decir salú.

También articularemos las palabras del discurso intensificando la apertura de la boca según las vocales.

Una vez hecho esto, recitaremos el discurso a velocidad normal.

Los signos de ortografía marcan las pausas y el sentido. Debemos evitar una frase tan larga que nos quedemos sin aire a la hora de expresarla. Esto no puede ocurrir. Es necesario poder decir una frase con sentido en una sola respiración. Esta es la unidad de medida de una frase. A esto los oradores de la Antigüedad lo llamaban período.

Debemos evitar la ambigüedad a la hora de puntuar. Por ejemplo no es lo mismo decir: “No espere” que “No, espere”

El punto y seguido significa una pausa más larga que las comas. Y los punto y aparte una pausa más larga que el punto y seguido.

Además existen pausas estratégicas para generar suspense. Como por ejemplo: “La persona ganadora de esta edición es… (pausa de tres segundos)” O para mantener la vibración conseguida con lo que se acaba de decir:  “Y fue entonces cuando decidió que era el momento de un cambio en su vida” (pausa.)

Poder hacer un discurso o una presentación es todo un logro. Si además conseguimos potenciar la sonoridad de las palabras y la musicalidad del discurso, aumentaremos la posibilidad de ser memorables como oradores.

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