GENERANDO EMPATÍA PROFUNDA

7 octubre, 2013

EMPATÍA

 

Siento una antipatía natural y espontánea hacia las personas que te hacen saber lo competentes, lo cultas, lo guapas, etc, que son. ¡Me causan un rechazo visceral! Luego, por supuesto, después de respirar pausadamente, soy capaz de racionalizar que tienen algún tipo de complejo de inferioridad,  les ha faltado cariño o padecen un mal funcionamiento de su cerebro porque de pequeños cayeron del columpio de cabeza…

Nuestro posicionamiento intelectual y emocional hacia el otro lo transmitimos cuando establecemos una comunicación interpersonal. Ya podemos sonreír, ya podemos hacer contacto visual o mostrarnos entusiasmados como no dejan de repetir manuales de oratoria y comunicadores profesionales… de nada sirve para generar una profunda empatía. Si no respetamos al otro, si no lo valoramos, aunque solo sea por prestarnos su tiempo y escucharnos, no la podremos generar y estableceremos relaciones interpersonales en falso.

Si pretendemos establecer interrelaciones personales saludables, si pretendemos persuadir a una audiencia, si queremos, en definitiva, ser más felices, nos conviene erradicar lo que yo llamo un “egocentrismo tóxico”. Es decir, relacionarnos desde el establecimiento de una relación jerárquica que transmite un desagradable: “yo soy mejor que tú” o “yo tengo razón y tú no”; desplegando una retórica y una gestualidad exhibicionista que tiene por objetivo impresionar o mejor dicho imponerse al otro.

Por el contrario, nos beneficiará el posicionarnos desde una actitud de servicio si damos una conferencia, desde una actitud de estar dispuestos a reivindicar nuestra dignidad respetando la dignidad del otro si tenemos un conflicto con otra persona o desde el estar abierto a permitir  que la otra persona nos puede aportar para mejorar.

Se trata de posicionarse sintiendo respeto por los demás. Esto quiere decir, entre otras cosas tener presente que los otros son, como mínimo, igual de listos que nosotros. Que pueden tener virtudes, experiencias y conocimientos que ni sospechamos. Quiere decir que en lugar de transmitir que  disfrutamos “gustándonos a nosotros mismos”, transmitamos que nos gusta “disfrutar de los demás”.

Esta semana me está acompañando la siguiente frase: “Te hace sentir como si fueras para él la persona más importante en ese momento”. Con esta frase resumía un sacerdote español la relación que establece con los demás el Papa Francisco.

Para mí, la genialidad de este hombre carismático está en que está absolutamente convencido de que no es mejor que yo o que usted y que seguro que yo o usted le podemos enseñar alguna cosa con la que él pueda mejorar. La genialidad es que no se ha dejado secuestrar por el poder que representa o no se ha dejado secuestrar por una interpretación “egocéntricamente tóxica” de ese poder.

Ejemplos como los de este hombre y otros hombres y mujeres me inspiran para formar parte de aquellas personas que me causan una simpatía natural y espontánea cuando se comunican con otras personas.

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2 comentarios to “GENERANDO EMPATÍA PROFUNDA”

  1. CRISTINA said

    Comparto tu antipatía sobre las personas que sólo cuentan lo buenas que son en cualquier campo, me produce un rechazo que me hace no fiarme de ellas al 100%. Pero si me encuentro con una persona del otro extremo también me hace ponerme en alerta, pues no estoy acostumbrada a encontrarme con personas que se preocupen por escuchar al que tienen delante. Un besico, Cristina.

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