LA COMUNICACIÓN MÉDICO-PACIENTE

23 diciembre, 2013

 

Hay profesiones en las que la habilidad de comunicación interpersonal es imprescindible. Una de ellas es la profesión médica. Tengo la convicción, por propia experiencia y por conocimiento de experiencias de terceros, que en esta profesión existe un tanto por ciento elevado de profesionales que no son conscientes de ello. Que no tienen asociado el concepto de “buen profesional médico” con la habilidad comunicativa con el paciente. Es decir, con un ser emocional inteligente.

¿En qué consiste la habilidad comunicativa en este ámbito? La respuesta tiene diversas ramificaciones. Pero considero que tienen un nexo en común. Este nexo consiste en tratar al otro como sujeto y no como objeto. En esto se fundamenta el respeto hacia los demás. Que consiste en ponerse en el lugar del otro. Un otro dotado de inteligencia y de emociones.

Hace ya algún tiempo me practicaron una pequeña intervención quirúrgica que no requería ingreso. La persona que me iba a operar era una chica joven. Recuerdo perfectamente  como estando yo estirado en la camilla y ella con el bisturí en mano le comentó al enfermero: “Hoy estoy cansada. He dormido poco. Me quedé trabajando hasta tarde en el proyecto de investigación.” ¿Se pueden imaginar la tranquilidad que me dieron esas palabras?” Puede que esa chica hiciera esa intervención todos los días y puede que fuera capaz de hacerla con los ojos cerrados. Pero era a mí a quien iban a rajar. Y era la primera vez que me encontraba con esa persona. ¿Cómo puede ser que no fuera consciente de la repercusión negativa de sus palabras? ¿Acaso pensó que era sordo? ¿Acaso pensó que me lo tomaría a broma? ¿Acaso era una sádica? Lo que está claro es que no fue consciente de la falta de respeto que suponía ese comentario hacia mí. Del posible sufrimiento que me podría causar.

Este tipo de situaciones son protagonizadas  a diario por muy buenos profesionales médicos. Buenos profesionales en su ámbito del saber. Que, lamentablemente, día tras día van ocasionando “daños colaterales” en sus pacientes.

Nosotros, en tanto que pacientes, tenemos nuestra responsabilidad a la hora de hacer que esto cambie. ¿Qué podemos hacer? Ante todo respirar hondo y evitar que el miedo y la ira nos secuestren. Se trata de hacer que la cosa cambie a mejor, no a peor.

En el caso anterior, me incorporé y le dije a la chica del bisturí en mano: “Lo que acabas de decir no me ofrecen la confianza necesaria como para dejar que me operes. Si no estás en condiciones dímelo claramente, dame hora para otro día y evitemos un mal mayor”. Esa chica tuvo la oportunidad de darse cuenta de la repercusión de sus palabras. Finalmente me operó.

La comunicación interpersonal es una vía de comunicación de dos sentidos. Intentemos colocarnos en el lugar del otro cuando transitemos por ella. Y, en el caso de nuestra relación con el médico, ejerzamos nuestra condición de sujetos emocionales inteligentes y carguémosle de razones para que incorpore la habilidad de comunicación interpersonal al concepto de “buen profesional médico”.

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