MARCO MENTAL Y COMUNICACIÓN INTERPERSONAL

6 enero, 2014

 

Muchos piensan que nos podemos esconder tras las palabras. Que por ejemplo podemos felicitar el día  del estreno a un dramaturgo por su obra  cuando en realidad nos hemos aburrido… ¡sin que se nos note! Es cierto que hay personas con las suficientes dotes actorales y la suficiente práctica  como para que no se les note… Pero a la  mayoría de nosotros sí que se nos nota. Sonamos falsos. Porque nuestro pensamiento, nuestro marco mental imprime su huella en nuestro lenguaje verbal y no verbal.

Por este motivo es muy conveniente que antes de un acto comunicativo interpersonal importante para nosotros, nos preguntemos qué sentimientos nos despierta, qué pensamos del otro. Respondámonos en voz alta. Pongámoslo por escrito. ¡Cualquier vía para hacer consciente esta información es buena!  Esto nos ayudará a resituarnos en un marco mental que facilite la interacción con el otro y que la calidad de la comunicación mejore, como mínimo, de nuestra parte. Es decir, si yo tomo conciencia que pienso del otro que es un prepotente que despierta en mí desprecio y agresividad… Podré distanciarme del cómo dice las cosas y tendré margen de maniobra para centrarme en el qué. Por supuesto esta toma de conciencia también nos servirá para poder establecer una relación interpersonal más saludable, al poder establecer límites, hacer peticiones, etc,..

Esta toma de conciencia a priori  no siempre es posible. Por ejemplo en el transcurso de una conversación con alguien a quién nos acaban de presentar… Tanto en este caso como en el anterior, de lo que se trata es de posicionarnos en un marco mental de respeto hacia el otro. Es este posicionamiento el que nos permitirá tener más capacidad persuasiva. Porque uno de los sentimientos más arraigados en el ser humano es la necesidad de reconocimiento. Y posicionarse en un marco mental de respeto hacia el otro significa reconocer al otro, por más alejado que esté de ti a nivel intelectual o emocional. Y esto repercute en nuestro lenguaje verbal y no verbal provocando que el otro no nos sienta como una “amenaza” y baje sus defensas abriendo su mente a los argumentos que podamos expresar. Nos permitirá evitar “ruidos” propios y ajenos que dificulten hacer llegar nuestro mensaje y conseguir nuestro objetivo.

En el caso de que les inviten a expresar su opinión a un dramaturgo o a un actor el día del estreno, tengan presente que ese día los sentimientos están a flor de piel, en un colectivo que los suele tener ya de por sí. Así que posicionarse en el marco mental de respeto hacia el otro, les servirá para reconocer qué ha tenido de bueno y sugerir mejoras.

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