REACCIONAR ANTE UNA CONVERSACIÓN INESPERADA

3 marzo, 2014

 

Semanas atrás tuve la oportunidad de establecer una interesante conversación con alguien que durante años fue director de exportaciones de una multinacional y que actualmente ha conseguido su libertad trabajando en su propio proyecto como distribuidor para España de unas pocas marcas de bicicletas exclusivas. En un momento dado de la conversación aportó un dato como una evidencia de la presencia de extraterrestres en nuestro planeta.

Encajar eso de golpe sin tener la más mínima sospecha de que la persona que tienes delante te puede soltar algo así, tiene su qué. Mientras mi mente redefinía la situación opté por hacer una discreta pero profunda inspiración mientras miraba a los ojos de mi interlocutor. Eso me proporcionó tranquilidad. Entonces le pregunté: “¿de verdad crees eso?”. A partir de aquí estuvimos hablando veinte minutos más o quizá fuera media hora. Hasta que finalmente di por concluida nuestra conversación puesto que nuestras perspectivas estaban a años luz la una de la otra y por más que se esforzara no me iba a convencer.

Para mí fue interesante esa conversación por varios motivos. El primero y principal porque en lugar de pensar que me encontraba ante una persona con un problema mental, que no lo tenía, pensé que me encontraba ante una persona que creía vehementemente en algo que a mí me suena a ciencia ficción. ¿Qué efecto tuvo eso? Que lo trataba con un respeto de igual a igual.

El segundo motivo por el que me resultó interesante esta conversación es porque me posicioné de manera clara, firme pero cuidando mi manera de expresarme. Me cuidaba a mí mismo y cuidaba al otro en el juego conversacional. ¡La de conflictos y heridas emocionales que nos podemos ahorrar poniendo en práctica esto!

El tercer motivo es que supe decir basta y decirlo en un tono de autoconfianza y de aceptación del otro. No fue un basta impositivo fruto de la frustración, el resentimiento o el odio. Fue un basta de por más que hablemos no vas a persuadirme porque tus argumentos, simplemente, no tienen más peso que los míos.

Tener conciencia de la propia respiración, del propio cuerpo junto con un posicionamiento mental de respeto hacia el otro, en una conversación complicada, nos proporciona gran capacidad para poder reaccionar de manera asertiva. Para respetar al otro haciéndonos respetar.

Creo que es una buena manera de poder hacer frente a cualquier discurso dogmático o que se crea en posesión de la verdad. Seguir la corriente, por cortesía o por miedo es una manera de afianzar corrientes de pensamiento y actitudes que no llevan a nada bueno.

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