CURA ASTRONÓMICA DE HUMILDAD

7 abril, 2014

Cuando somos bebés, lloramos y mamá nos da de comer. Lloramos y papá nos coge en brazos. Durante la infancia somos el centro de atención de la familia. Así es como desarrollamos la idea de que somos el centro del mundo. Idea que nos acompaña a lo largo de nuestra vida y que en algunas personas está más presente que en otras. En el instituto tuve un compañero de clase cuyo lema era: “primero yo, luego nadie y luego todos los demás”. A estas alturas o ha amasado una fortuna o está más solo que la una. No lo sé.  Lo que sí sé es que yo hago todo lo posible para que esta idea no se apodere de mí de manera que me convierta en un indeseable.  Para ello a veces cuento con una ayuda externa como es  el ejemplo de otras personas. Pero en alguna ocasión esta ayuda me la ha proporcionado la NASA. Hoy quiero compartir con ustedes tres imágenes que me han impactado y confirmado lo absurdo que es pensar de esa manera.

La primera de estas imágenes lleva por título La Canica Azul :

The_Earth_seen_from_Apollo_17

 Fue tomada en 1972 a 45.000 kilómetros de distancia durante la misión Apolo 17. ¿Saben qué me llama la atención de esta imagen? Que por más que lo intento no veo rastro alguno de vida humana.  A 45.000 kilómetros de distancia no se percibe ninguna ciudad. No vemos El Cairo y su área metropolitana con sus casi 17 millones de habitantes. No podemos apreciar a esos millones de seres humanos que sabemos que viven ahí con sus ilusiones, sus frustraciones, sus alegrías y sus penas. A a 45.000 kilómetros de distancia, a simple vista, ninguno de nosotros existe.

La siguiente imagen lleva por título Un punto azul pálido.

Esta imagen de la Tierrafue tomada en 1990 por la sonda espacial Voyager 1 por orden del astrónomo y divulgador científico Carl Sagan a una distancia de 6.000 millones de kilómetros de la Tierra. Aquí ya no vemos ni continentes, ni océanos, ni nubes ni nada de nada.  Cuando Carl Sagan vio la imagen, se refirió a la Tierra como: “Esta mota de polvo suspendida en un rayo de sol”.En esta mota de polvo estamos nosotros. Están las personas que amamos. Aquí se viene desarrollando la historia de la humanidad. Con sus avances en todos los campos del saber. Con todo su sufrimiento a causa de las luchas de poder, los fanatismos ideológicos  y la desigualdad social. Historia de la cuál nosotros formamos parte por el espacio de tiempo de un abrir y cerrar de ojos.

La imagen que veremos a continuación a punto estuvo de causarme un ataque de angustia. No  exagero. Titulada Hubble Ultra Profundidad de Campo, fue tomada en 2003 por el telescopio espacial Hubble.

¿Saben qué estamos contemplando? ¡Galaxias! ¡Están contemplando la imagen más profunda del universo que jamás haya captado el ser humano!En esta imagen aparecen galaxias que se encuentran a miles de millones de años luz de nosotros. Y esta no es más que una pequeñísima parte del universo. Si se fijan en la parte inferior derecha de la imagen podrán apreciar una galaxia espiral amarilla.  Esta galaxia es muy parecida en su forma y dimensiones a nuestra Vía Láctea. De punta a punta ambas galaxias miden cien mil años luz.¿Se pueden hacer a la idea de las dimensiones de esta pequeña parte del universo?¿Qué sentido tiene mi existencia, ante esta inmensidad? Esta pregunta me torturó durante varios días, haciéndome sentir muy angustiado. ¿Saben cómo se me pasó?Me topé, y parece cosa de brujería, con la siguiente frase de Gandhi: “Mi vida en comparación con el inmenso universo no tiene sentido. Pero yo actúo como si lo tuviera”.  Y eso hice. Me focalicé en mis actividades y volví a conectar con la realidad. Pero lo que definitivamente me devolvió el equilibrio mental fue el estar abrazado a mi mujer. Esa expresión de amor me conecta profundamente a la vida. Es como si eso diera sentido a la evolución del inmenso Cosmos. Y hace que el absurdo existencial desaparezca de golpe.

Estas imágenes me proporcionan una cura astronómica de humildad. Me ayudan a  ver claro que creerme el centro del universo es un sentimiento muy humano pero sin fundamento objetivo. Me recuerdan que vale la pena que no me convierta en alguien indeseable capaz de perder la dignidad en busca de reconocimiento. Y que si algo proporciona un sentido profundo y constructivo a mi existencia es dar y recibir amor. Elijo estar en ese bando. Deseo encontrarlos a todos ustedes en él. Y así unidos, hacer de este minúsculo planeta un lugar que valga la pena compartir.

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2 comentarios to “CURA ASTRONÓMICA DE HUMILDAD”

  1. cristina said

    Un apunte a la introducción. Los bebés nacen egocéntricos, no los hacemos. Que los adultos que los cuidamos satisfagamos sus necesidades los hará más independientes y empáticos en la edad adulta. Si no serán adultos que siempre buscarán satisfacer sus necesidades por encima de los demás.
    Y tu conclusión me ha encantado, yo también aspiro a estar en ese bando.

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