UNA POTENTE HERRAMIENTA DE MEJORA EN LA COMUNICACIÓN

16 junio, 2014

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Existe una herramienta muy potente que nos permite afrontar las situaciones que nos desafían en nuestro día a día a nivel de comunicación. Es una herramienta extraída del mundo del espectáculo. Se trata del ensayo.

El ensayo es un proceso de memorización. Gracias a él los actores, por ejemplo, consiguen memorizar el texto, el recorrido emocional del personaje y su expresión a nivel de gesto y otros factores no verbales. De lo que se trata, en definitiva, es de interiorizar el rol del personaje dentro de una situación dada. De actuar de tal manera que el actor lo haga en modo “piloto automático” o muy identificado con su personaje.

Esta herramienta la podemos usar, insisto, para preparar nuestra actuación ante determinadas situaciones. Esas situaciones en las que hay un conflicto importante para nosotros o que necesitamos ser persuasivos para conseguir algo igualmente importante.

Sin duda esto implica una inversión de tiempo y esfuerzo. Pero los resultados justifican la inversión.

El ensayo nos permite romper el hielo. Si por ejemplo tenemos que resolver un conflicto con alguien, el ensayo nos permite ser conscientes de cómo lo vivimos a nivel emocional. Nos permite ser conscientes de nuestras fortalezas y nuestras limitaciones ante nuestro interlocutor o interlocutores.

Ensayar nos permite estructurar nuestro discurso. Tener muy claro cuál es nuestro posicionamiento, a qué estamos dispuestos y a qué no. Nos permite prever posibles actitudes y argumentaciones por parte del otro. Y, por lo tanto, estar preparados para adaptarnos rápidamente para jugarlo a nuestro favor.

El ensayo permite rebajar la tensión psíquica y física que una situación de estas características nos puede generar. Nos permite coger distancia y verla como un juego de estrategia en vistas a conseguir un objetivo.

Ensayar nos fortalece. Porque el cerebro registra que hemos reaccionado de cierta manera. Así pues, cuando estamos inmersos dentro de la situación real no le es extraña, intimidante, paralizante… Nuestro cerebro retoma la vivencia del ensayo y de él obtiene los recursos que le garantizan  una mayor posibilidad de éxito.

Pruébenlo, pídanle a alguien que les haga de sparring. Anoten cómo se sienten mientras desarrollan la escena. Cómo actúan y qué es lo que tiene que cambiar para que esa escena sea de su gusto o les aporte mayor felicidad.

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