ANTES DE ESCRIBIR UNA SOLA PALABRA DE UN DISCURSO

7 julio, 2014

 ANTES DE ESCRIBIR UN DISCURSO

 

A la hora de escribir un discurso nos conviene preguntarnos y respondernos un par de cuestiones:

La primera: ¿qué quiero decir?

La segunda: ¿qué espero del público una vez haya escuchado lo que quiero decir?

Si no tenemos esto claro, como se suele decir, “Apaga y vámonos”. Porque seremos incapaces de persuadir a nuestro interlocutor. Y nuestra credibilidad, nuestra competencia, al menos en el asunto, quedará tocada.

Las dos respuestas han de poder ser contestadas en una sola oración gramatical, en el mejor de los casos. Con un verbo en presente. Les pondré un ejemplo de un discurso que escribí cuyo tema tenía que ver con el reciclaje de la materia orgánica.

A la primera pregunta, “¿Qué quiero decir?”, respondí: Usar una bolsa biodegradable facilita un reciclado de la materia orgánica de alta calidad. A la segunda pregunta, “¿Qué espero del público una vez  que haya escuchado lo que quiero decir?”, respondí: Que vayan  a comprar bolsas biodegradables para colocar la materia orgánica a partir de ahora.

A partir de aquí se inicia un proceso de escritura que tendrá como referencia estas dos respuestas. La columna vertebral de nuestro discurso.

Muchas son las cosas que tenemos que tener en cuenta a partir de aquí. Cosas que con la práctica las iremos interiorizando hasta llegar a ser inconscientemente competentes. Como por ejemplo una estructura, una retórica, unos mecanismos dramatúrgicos que faciliten la memorización del discurso por parte del público… Y que comentaré en futuros posts.

Aunque previo a esto hay un aspecto que considero fundamental y que no me cansaré de repetirlo, DEBEMOS EVITAR SER ABURRIDOS. Disculpen mi vehemencia… ¿Cómo podemos no aburrir? Que no es lo mismo que ser divertidos o graciosos… Muchas son los mecanismos que nos pueden ayudar. Esto da para uno o más posts… Quiero compartir con ustedes la siguiente cita de Voltaire: “El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.” Esto que Voltaire aplicaba a sus escritos literarios y dramáticos también sirve para la escritura de discursos. Esto quiere decir que nos conviene poner negro sobre blanco lo que sea absolutamente necesario para conseguir nuestro objetivo. Por lo tanto hay que evitar a toda costa dar más información de la estrictamente necesaria. “Menos es más” que decía el arquitecto Mies van der Rohe”.

Nos conviene no saturar de información a nuestra audiencia. Porque el aguante, es realmente limitado. Si tiene que estar varios minutos haciendo el esfuerzo para no perderse nada de lo que estamos diciendo, si utilizamos frases muy largas y las encadenamos una detrás de otra sin dar respiro, con el mismo tono, etc… desconectará. Lo que le digamos, le entrará por un oído y le saldrá por el otro. Y puede que nos maldiga los huesos por someterla a semejante “suplicio”.

Tener claro qué queremos decir, qué queremos de nuestro público una vez escuchado nuestro discurso y estar predispuestos a economizar nuestra información y evitar la verborrea es garantía de discurso eficaz. A partir de aquí podemos empezar a escribir.

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Una respuesta to “ANTES DE ESCRIBIR UNA SOLA PALABRA DE UN DISCURSO”

  1. Catalina said

    Oscar! Felicitaciones Por tu blog, los post son muy interesantes y el contenido excelente para el aprendizaje.

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