RESPIRACIÓN Y CALIDAD DE VOZ

29 julio, 2014

¿Han notado ustedes la diferencia en la calidad de su voz cuando hablan de algo de lo que están profundamente convencidos? ¿De cuando están relajados, hablando en confianza? ¿De cuando son sinceros consigo mismos?

Es muy probable que su voz se torne más grave y armoniosa. ¿Y por qué? Porque se produce una conexión entre la parte física, emocional y mental de nuestra persona. ¿Y qué caracteriza a nivel fisiológico esta conexión? Una respiración profunda y pausada.

Cuando nos encontramos en este estado experimentamos una sensación de bienestar. Nos resulta gratificante. Y cuando nos encontramos ante alguien que está en este estado, también. Puesto que tenemos la capacidad de empatizar con el otro.

Esta sensación es uno de los factores que hacen que una comunicación sea  persuasiva. Porque transmite sinceridad. Y por lo tanto credibilidad.

¿Saben una cosa? Me provocan rabia y tristeza aquellas situaciones en que una persona estando cargada de razones y pudiendo mejorar su entorno, no lo consigue porque le traicionan los nervios, no tiene la autoconfianza suficiente o lo que ustedes quieran añadir… Y se expresa con una calidad de voz que juega en contra suya.

Creo que es necesario tener presente en cualquier acto comunicativo que establezcamos, la importancia de nuestra conexión física-mental-emocional. Por propia experiencia sé que es difícil ser consciente de esa conexión en todo momento. De lo que se trata es ser consciente de ello cada vez más. Sobre todo en momentos importantes como pueda ser una entrevista de trabajo, la exposición de una propuesta, proyecto, tesis, etc, ante un público, o el resolver un conflicto o negociar con otra persona.

Según salga nuestra voz proyectada, tendremos más o menos posibilidades de conseguir aquello que queremos. Y para poder proyectar una voz de calidad atractiva les propongo que antes de decir nada, efectúen aunque sea una sola respiración profunda. Tomando conciencia de todo su cuerpo. Pruébenlo ahora. Noten como su cuerpo se hace “presente”, cómo esto les proporciona una sensación de seguridad. Esto, en parte,  es así porque logramos reducir estrés mental aportando una dosis extra de oxígeno al cerebro.

Una vez hecha una o varias respiraciones, sintiendo su cuerpo, empiecen a hablar. Sin precipitarse. Con firmeza (que no es sinónimo de agresividad) Aduéñense del espacio con su voz. Imaginen que su voz sale proyectada no solo de su boca y garganta, sino también de su pecho, de su cabeza.

Tanto si hablan como si escuchan no dejen de prestar a tención a su respiración y la sensación de su cuerpo.

Hagamos todo lo posible para que en nuestros actos comunicativos nuestra voz no nos juegue a la contra. Respirar adecuadamente es algo fundamental para que esto no suceda. En nuestra mano está el ponerla en práctica.

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