Nunca es pronto para establecer comunicación con alguien. Para  establecer puentes emocionales y consolidar la relación. Sobre todo si ese alguien es tu hijo. Tu futuro (aunque presente) hijo.

Conversando el lunes pasado con uno de los futuros padres con los que compartí clase de preparto, me di cuenta de cómo algunos hombres pierden la oportunidad de establecer un puente emocional con sus propios hijos mientras se gestan en el vientre de sus parejas y fortalecer, así, su vínculo con ellos.

¿A qué me refiero? A algo tan sencillo como acercarse al abultado vientre y dedicarle los buenos días y las buenas noches y cantarle una breve canción a continuación. Llegar a casa después del trabajo y hacerle saber que papá ya llegó. Comentarle qué chulo es el carro o la habitación que le espera,.. En fin aprovechar cualquier oportunidad para hacerle presente que papá también existe.

A esta verbalización le podemos añadir unas caricias al vientre de mamá. Estas caricias pueden tener su propia identidad según sean las de los buenos días, las buenas noches o las de cuando llegamos de trabajar.

De la repercusión positiva que esto tenga para el feto no tengo la menor  certeza científica. Aunque estoy convencido que mal no le hace. Sobre todo teniendo en cuenta de cómo reacciona mi hijo cuando se lo hago. Eso es lo más importante. Que reacciona ante mis estímulos. Ante la presencia de mi voz y de mi tacto. Y eso me hace feliz porque él y yo ya estamos en contacto. Tenemos una relación. Y me proporciona la sensación de ser parte activa en su proceso de formación.

Por eso cuando el pasado lunes uno de los padres (en potencia que diría Aristóteles) me comentó que él de momento lo que hacía era esperar. Que en la fase de gestación poco puede hacer el hombre. Que ya cuando la viera pues ya se haría a la idea de que tiene una hija… No pude dejar de sentir sorpresa y tristeza. Por supuesto  le expliqué a continuación  qué era lo que yo hacía al respecto…, mientras me miraba con una expresión facial de sorpresa.

Establecer una relación de comunicación con el hijo o hija que se está gestando implica también establecer un nuevo puente emocional con la pareja. Es una manera de hacerle saber que estás ahí. Es una oportunidad de fortalecer la relación  y la vivencia en tanto que núcleo familiar. Y cuanto más se practica mejor.

Nunca es tarde para establecer una relación de comunicación con alguien. Sobre todo si ese alguien es tu futuro hijo. Por ello animo a todos los futuros (aunque presentes) padres a que tomen conciencia de lo mucho que ganan con ello. A que no se resignen, conformen o acomoden a desempeñar un rol pasivo  Practiquen a partir de hoy mismo. Sus hijos y sus parejas y ustedes mismos lo agradecerán.

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